Trabajo Individual | Clase 8 "Evaluación" | Producción Individual | Tatiana Avalos

Muchas veces lo he pensado pero acá se puso en debate o mejor dicho en tema, ¿Qué es un problema? ¿Realmente existen los problemas? Pues no, los sujetos los creamos y le otorgamos intensidad, puede ser una construcción colectiva o individual al igual que los modelos. En la disciplina del diseño es nuestro deber construir los problemas y entender su complejidad, nos convertimos en estrategas de la solución de los mismos problemas que creamos, lo que se llama “diseño estratégico”. ¿Pero quién nos dice o nos asegura que es un problema y que no? Si bien hay problemas colectivos también hay subjetividad individual en cuanto a ellos. Cada uno tiene postura diferente frente a una situación y cada cual verá si lo convierte en un problema o es simplemente un acontecimiento más al pasar. 

 Nosotros como diseñadores a la hora de crear una transformación e impacto social debemos entender el trasfondo de una cosa y a partir de ahí convertirlo en un problema que nos compete a todos o a una minoría en su defecto. Tenemos que indagar ¿Por qué ocurre esto? ¿Cómo se sienten? ¿Qué piensan? ¿Qué hacen? ¿Qué hace falta?, ser capaces de entregarnos a la duda y abrir nuestra cabeza. Nuestra postura sería ponernos en los pies del otro y lograr empatía para saber sus vivencias y entender una problemática detonante que requiera de una solución. 

Esta postura que desarrollamos debe verbalizarse y visibilizarse y por eso recurrimos a un manifiesto. Desde comienzos del siglo XX cuando las vanguardias querían despegarse de la academia y tener su propia voz lo hacían a través de manifiestos, alzaban la voz, algunos con un tono de violencia, y se hacía escuchar porque querían llegar a todos los rincones y hacer llegar reclamos, cuestionamientos sobre la realidad e instaurar una novedad. El manifiesto pasó a ser una herramienta de experimentación lúdica que pone sobre la mesa las reglas del juego (o las nuevas reglas). 

Creo que es interesante y sorprendente verlo en otra materia porque hasta ahora que es mi último año de la carrera no lo había visto de esta manera. Debo admitir que hasta me llegó a parecer tonto el concepto de “construir un problema y resolverlo”. Lo comencé a ver cuando comencé a cursar diseño gráfico 4, y no se hablaba de realizar piezas gráficas para un comitente y nada más, vimos en muchísima profundidad el diseño estratégico. Seguimos metodologías de estudio e investigación que nos hizo sensibilizarnos para comprender problemáticas que estaban allí esperando a que nosotros nos movilicemos y tomemos una postura para hacer algo al respecto y cambiar esa realidad. No solo se trataba de ser “choferes de mouse” sino que debíamos desarrollar una mirada crítica para la identificación de esos problemas y accionar. Y ahora yo como sujeto con cada problema que se me presente ¿Desde dónde me paro y cómo lo abordo? ¿Desde dónde voy a realizar mis decisiones de diseño? Cada uno de nosotros, y esto lo note en clase con mi grupo, tenemos posturas diferente frente a un mismo problema pero lo enriquecedor es transitar el proceso del encuentro de la solución y no la solución en sí misma.



Mathilde Aubier, collagista e ilustradora

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