Trabajo Individual | Clase 3 | "Modelos" | Olivia Franci

 Modelos


Si tuviera que pensar en los rasgos que admiro del personaje que construimos en grupo (Miranda), debiera decir que admiro lo volátil de sus elecciones, su cabeza, gustos en la música. La posibilidad de integrar una multiplicidad de ambientes y divertirse. La firmeza con la que defiende sus gustos, la tilden de hipster o no. Que visite museos, recitales, cafés y centros culturales, que absorba referentes visuales, culturales, sonoros y sensoriales de cada lugar que habita. Admiro tambien que pueda ser el ala ‘creativa’ de la familia, teniendo un hermano que se ha dedicado a una profesión socialmente considerada a veces más “productiva” que las disciplinas artísticas/visuales. Admiro que le gusten muchas cosas, como arte manga, universo de los comics, jazz, arte pictórico antiguo y la historia. Leer y los animales, su elección hacia el mundo del vegetarianismo.

Ahora y a modo “rechazo” o irreconocimiente con lo que me hace a mi diseñadora, es la vida acelerada que lleva entre el trabajo de la agencia y la facultad. Me parece importante aprender a llevar una vida balanceada, más habiendo pasado por épocas donde no hay tiempo más que para el trabajo y los “deberes”. Rechazo el uso de totebag (sinceramente siempre me pareció super incomoda, uno nunca encuentra lo que quiere de manera rápida).


Lo que puede hacer a los rasgos modelicos de nuestro personaje, podría ser a nivel estético, cumplir con ciertos estándares (sean marcas de indumentaria, una cierta manera de cortarse el flequillo y no otra, y la tote bag posiblemente no de la proveduría del barrio, sino de alguna marca aspiracional o con alguna estampa que denote el estilo que más le gusta/la representa). Despues tambien podría ser, más a nivel conductual, frecuentar determinados lugares (bares, cafés o ‘speak easy’ de Palermo, Villa Crespo, Colegiales y alrededores y no tanto otros formatos como boliches masivos en cualquier otro lado); escuchar vinilos y esas tendencias vintage que hoy se consideran a la vanguardia de este modelo que describimos. Tambien a nivel ético quizás haya contribuído una determinada educación o grupos de pertenencia a un carácter y valores de tinte más religioso o ‘tradicional’. Una cierta capacidad de apreciación o valoración hacia el arte y la experiencia estética, alimentada y definida por memorias visuales de alguna familia con intereses transferidos, un hogar donde puede haber habido decoración o elementos referidos a algún arte.


Como dije anteriormente creo que el hecho de haber tenido un entorno y padres que disfrutan el arte, la música y la sensibilidad “artística”, contribuyó en mi espectro de posibilidades. El arte pictórico de las vanguardias del S.XVIII, la historia egipcia, el arte precolombino, la práctica de apreciar arte y visitar museos. Todo ello de seguro debe haber plantado en mí la idea de una vida con camino hacia ell arte, hacia el diseño. Probablemente más hacia el diseño que al arte por otra cuestión que me vincula al personaje creado, y esta es la del hemisferio exacto de la familia. Valoracion al arte pero fuerte valoración hacia la abundancia del trabajo y a las disciplinas exactas, en particular hacia la medicina. Hermana que siempre tendió hacia ese camino y padre médico. Como tambien dije hace unas respuestas, una vocación “visiblemente funcional” a la sociedad y lo que la compone. Entonces, una influencia en lo que envuelve a las grandes referencias que recuerdo en mi casa, respeto hacia la arquitectura y el arte que respetaron mis padres. A su vez, puede haber una inconciente inclinación hacia avalar lo que en mi recuerdo son los estilos visuales que acompañaron las tapas discográficas de los álbumes que más me gustaron. La ilustración y caricaturas de Scarfe en The Wall (Pink Floyd), The Velvet Undergrownd, Bowie, Cranberries y Fleetwood Mac. La simpleza, la fuerza de una imagen, el equilibrio y pregnancia del color que acompañan un concepto, un estilo o promesa.


Lo único advertido en mi memoria de referencias sinceramente es Bauhaus, el constructivismo y las composiciones tipográficas de Ian Schichold en su obra ‘La Nueva Tipografía’, (quizás tambien lo que mencioné de las vanguardias como del impresionismo, dadaísmo y suprematismo con Malevich), luego el resto las voy advirtiendo, desglosando y analizando a lo largo del tiempo. Quizás mayormente con este ejercicio de clase, sinceramente nunca me había preguntado de donde viene mi inclinación, pero ahora que lo hago me parece super importante a la hora de fundar las bases de ‘a donde voy’ y qué y cómo quiero ser diseñando.



Pensando un poco en lo que refleja mi recuerdo de referentes y como estos pudieron influir en mi vida, mi experiencia visual y criterio; tengo una anécdota que hace relativamente poco terminé de comprender. En toda materia o trabajo que involucrase incursionar en el mundo de la ilustración, yo reconocía que (no importase de qué se tratase el proyecto ni qué variables pudiera haber tomado), yo siempre optaba por la misma forma de ilustrar. Formas angulosas y “desprolijas”, fusionadas por recortes de texturas medio desagradables y un trazo nervioso de birome azul que diera la sensación medio de pelos o de mugre. Siempre me llamó la atención que instintivamente incursionara por ese camino, sin saber bien el porqué. Hasta que un día, revolviendo cosas viejas y haciendo limpeza me encontré con un libro (‘La Doctora Chispeta y sus Fórmulas Secretas’, del ilustrador Korky PAUL). Cuando vi el libro entendí todo. Desde chica leía constantemente ese libro, e inconscientemente se me impregnó la idea de que ESO era lo que estaba bien a la hora de ilustrar un editorial (sobre todo si este es dirigido a niñxs).


Por otro lado tambien reconozco que, hace dos años cuando entré a lo que hasta hace unos meses fue mi trabajo, me pedían constantemente hacer presentaciones y piezas disruptivas. En lo que era la imagen no tenia problema, pero cuando se trataba de piezas tipográficas, me daba cuenta que me costaba un montón. Veia los diseños de los demás y me parecían ok, pero cuando yo tenía que ponerme a diseñar, me daba cuenta que, no importara lo simple que debía ser la composición, todo debía seguir las reglas que yo hube aprendido en la Cátedra Longinotti en nivel 1 y 2. El interlineado, la interletra, las escalas, las mudas y las unidades textuales. Nada podría ser decorativo, sino funcional.



N sería mi calificación dado que creo un poco vagos los ejemplos del final y quizás un poco redundante la primera parte en que retomo los referentes que me hubieran marcado.

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