Trabajo Individual | Clase 3 | Melisa Huilén Daglio
Leyendo el texto “Modelos” de Wainhauss, me encontré con un término que me pareció súper interesante: Pulsiones. Y empecé a pensar cómo se podría relacionar con el concepto de modelo. La primera vez que me topé con el término pulsión fué cursando la materia electiva humanística Elemento de la Psicología. Durante ese cuatrimestre aprendí que la Pulsión es todo aquello que nos empuja a realizar una cosa, es un empuje que hace que nuestro organismo complete un fin y se origina en nuestro interior (el mundo psíquico). Es interesante pensarlo como un impulso que nos motiva a realizar tal acción, y es por lo mismo que muchas veces nos encontramos diciendo “tuve el impulso de hacerlo”/”siento el impulso de hacer tal cosa”.
Desde que nacemos se nos enseñan reglas, comportamientos, costumbres, etc correspondientes al modelo de la sociedad en el que nos encontramos inmersos.
Aprendemos a tomar todas esas enseñanzas como comunes, normales. Y, a medida que crecemos, ya ni siquiera somos conscientes de por qué lo hacemos. Son estímulos, pulsiones, que nos impulsan a realizar las cosas de determinada manera porque de alguna forma sabemos que es lo correcto o lo que deberíamos hacer ante tal situación.
La pulsión es considerada una necesidad cuya única forma de cancelarla es la satisfacción de la misma. En este contexto podríamos pensar en los modelos de vestimenta y cómo las personas sienten la necesidad de seguirlo para formar parte. Si nos paramos en la FADU, podemos ver modelos de vestimenta que, a medida que se va avanzando en la carrera, se profundizan aún más. Me detuve por un momento a analizar cómo fué cambiando mi forma de vestir a partir de mi ingreso a la FADU.
Pero también, me es un poco difícil pensar que la adhesión a un modelo no sea en cierta medida impuesta. Como dije anteriormente, nacemos y estamos inmersos en una sociedad; una sociedad que desde niños nos enseña, muestra y moldea nuestra forma de ser y cómo comportarnos dentro de ciertos modelos estipulados. En este sentido, podríamos pensar que nuestros gustos y preferencias no son del todo nuestros, sino que en parte son el fruto del modelado que la sociedad realizó sobre nosotros desde pequeños. Entonces cuando una persona “elige” aceptar comportarse bajo determinado modelo, en realidad esa elección no es del todo consciente o propia, sino que en alguna medida es impuesta por el modelo de sociedad en el que está inmersa.
Mientras realizábamos el ejercicio en clase, surgió el tema de cómo nos estereotipan o modelizan a los diseñadores las personas de “afuera”. Entre otras cuestiones se nombraron el feminismo, veganismo, la falta de sueño, lo vintage, y el amor al arte en general. Es interesante pensar que la gente da por sentado que a un diseñador tiene que gustarle sí o sí el arte, ir a muestras, exposiciones y museos.
Nunca fuí de las personas a las que les gusta ir a museos, pero es cierto que desde que entré a la FADU, fuí a más museos / muestras / exposiciones de los que fuí en el resto de mi vida. Y si bien no es mi actividad favorita, sí disfruto de compartir esa experiencia junto a mis amigas. En cierto punto me pregunto si tiene algo que ver el haber crecido, madurado, o el modelo de estudiante de Diseño Gráfico de la FADU.
Me encontré reflejándome en el sujeto modelo que realizamos en clase. Comparto varias características con él, pero una que compartimos todos fué la de “romantizar el no dormir” y “hacer todo por la entrega”. Son incluso frases muy escuchadas dentro de FADU, son parte del modelo de estudiante de diseño FADU y querramos o no, ya son parte de todos nosotros, sobre todo de quienes nos encontramos llegando al final de la carrera. Lo tenemos normalizado, es parte de nuestra realidad.
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