Trabajo individual | Clase de evaluación | Melisa Huilén Daglio

Una de las habilidades más importantes a desarrollar por un Diseñador, más allá de las habilidades técnicas, por supuesto; es la capacidad de expresarse, de explicar y exponer sus ideas. Leer el texto “El artesano de la ilustración” abrió paso a las preguntas en relación a la habilidad de expresarnos siendo diseñadores, y en estos momentos en lo que  necesito expresar mi paso por la primer parte de la materia se hace más presente que nunca. Es muy común, durante la carrera o incluso en la vida profesional, encontrarnos con situaciones en las que se nos dificulta expresar nuestras ideas y defender el trasfondo conceptual de nuestro diseño. De hecho, muchas veces se plantea la posibilidad de la existencia de una materia orientada a perfeccionarnos en ese ámbito. 

“Lo que podemos decir con palabras tal vez sea más limitado que lo que podemos hacer con las cosas”. Inmediatamente recordé la frase “una imagen dice más que mil palabras” y cómo a lo largo de la carrera, y luego de haber cursado comunicación, el sentido de esa frase se fue desdibujando; llegué a considerarla incorrecta. De hecho, ahora que reflexiono sobre el tema, me doy cuenta que puede llegar a ser contradictorio que la considere como una afirmación incorrecta. Después de todo, muchas veces me encontré a mí misma realizando un boceto o esquema para poder explicar aquello que no podía a través de las palabras.


Creo que en este punto, es un buen momento para pensar en cómo nos vemos influenciados por los puntos de vista o incluso los  contenidos teóricos que nos brinda la FADU. Porque la  FADU no sólo nos muestra un abanico de referentes visuales, sino que también nos va permitiendo acceder a diversos pensadores que reflexionaron sobre temas relacionados a nuestras disciplinas, y en muchas ocasiones, podemos llegar a tomar estos contenidos que los profesores nos enseñan, como palabra santa. El ejemplo más común es el tema del “ser creativos”. Podemos observar como la FADU se divide entre quienes creen en la esencia creativa del diseñador y quienes se alejan de hablar sobre creatividad porque argumentan que en el mundo ya está todo creado (proponen la palabra reformuladores).


En este contexto, podríamos hablar de dos modelos de pensamiento distintos, dos modelos de diseñadores FADU. La clase de Modelos me ayudó mucho a empezar a ver estas características comunes, justamente estos modelos que compartimos en la FADU. En realidad, este camino o viaje como dicen en la cátedra, comenzó mucho antes de la clase de modelos; comenzó desde la clase 1, cuando se nos planteó la pregunta ¿qué es yo?. Son contenidos o incluso preguntas que quedan resonando en nuestra mente y que, en mi caso, tomaron mayor relevancia durante la clase de modos de pensar ya que se me presentó un espacio en el que puede ser una con mis pensamientos. La clase 5 significó un punto de quiebre en mi paso por la materia y también podría decir, en mi paso por la FADU. Pude encontrarme a mí misma reflexionando sobre quién era esa Melisa que llegó a FADU en el primer día de cbc (y no podía encontrar ni el aula de proyectual), quién soy hoy en día tras mis 6 años en la universidad y quién me gustaría ser en un par de años.


Creo que para llegar a este punto de reflexión la materia tuvo un gran punto de inflexión, nos presentó el desafía de sacarnos de ese lugar  en el que nos sentimos cómodos para ser capaces de empezar a entender nuestros procesos de pensamiento como diseñadores, quiénes somos como diseñadores y cómo nuestro paso por la FADU ayudó a formar quiénes somos hoy en día.


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