Trabajo Individual | Clase 5 | "Autoevaluación" | Olivia Franci

 Autoevaluación

Olivia Franci


Si pienso en el propósito de analizar y evaluar mi entrada pasada, en referencia a la evaluación de los contenidos de la materia, definitivamente diría que me sirve para abrir nuevamente el interrogante de ‘¿para qué todo este proceso?’ digamos. Siendo franca, creo que de cara a la evaluación no reparé lo necesario en detenerme clase a clase, concepto por concepto. Esto es, ya que creo que heurística me hizo pensar en un global de lo que la materia despierta, esta conciencia nueva, percepción novedosa. Me quedo con el grueso de todos los puntos tratados a lo largo del programa del primer bloque de la materia y quizás por ello, pasé por alto la importancia y encanto de cada uno de los aprendizajes protagonistas de las clases. Esa es entonces, mi mayor falencia dentro de mi evaluación y por incompleta me calificaría con N+ y no SN. Me califico de esta manera, acorde al cuadro de evaluación en tanto creo haber abordado una conclusión de espíritu reflexivo, aunque carente de detalle. Quizás puedo haber dejado espacios sin justificar, los cuales pasaré a detallar a continuación:

En cuanto a la clase primera, en la que se abrió el debate del “quién es yo”, comenzó con un interrogante importante y difícil. Recuerdo el debate que tuve con algunos compañeros acerca de la cuestión de si uno es un cuerpo o si posee uno. Esta cuestión cobró mi interés en lo que refiere al concepto, lo estético, el alma y la forma. Al haber tenido un trayecto de bastante introspección sea por lo que sea, a lo largo de los años, la pregunta de quien soy siempre estuvo predispuesta a un ser cambiante, en evolución. Ahora, nunca se me había formulado con la distancia de uno y su ‘yo’, esa distancia, objetiva fue mi primer disparador para continuar por desnaturalizar lo más imperceptible y garantizado: uno mismo.

De cara a la segunda clase, aquella que abordó los referentes y su categorización, continué por practicar la desnaturalización y ver de qué manera se me habían impuesto o presentado influencias y si estas eran conscientes o inconscientes. Entendí entonces, que no todo referente es bueno ni malo, no todos son estéticos, pueden atravesar nuestra completa personalidad de diseñador y critica, así como no todos limitan o potencian, dotan. A su vez, desprenderme y ver con perspectiva cómo había construido mi camino me hizo repensar en cómo a veces catalogo de bien o mal, correcto o incorrecto y cuánto rol juegan en esos juicios mis referentes.

Ya hacia la tercera clase, la de modelos, recuerdo reirnos mucho en grupo haciendo la bajada de clase donde debíamos caracterizar a un modelo de persona, para comprender como funciona esto a mayor escala. Me sorprendió mucho, cómo íbamos entretejiendo una personalidad tan viva que parecieramos conocerla. Eran menos las veces, sorpresivas, donde nos enfrentábamos en cómo pensaba, debía ser o qué hacia aquella personalidad. Todos parecieramos tener un estereotipo en la cabeza bastante similar y bien grabado de lo que una estudiante fadu es, aspira a ser. Dejando de lado lo personal, me quedé con la reflexión del taller en donde todos nos sentimos un poco jueces (en el sentido peyorativo del término), catalogando con una cierta ironía. Como con aires de “y si.. esta persona es esto claramente y nada más”, reglas y estructuras muy rígidas. Eso me llevó a pensar en qué tan vagos a veces podemos ser a la hora de querer entender algo, alguien. En tener ojos que no van más allá de lo que ya conocemos, sin intenciones de explorar realmente y mirar desde otras perspectivas.

La clase cuarta, la de resonancia me pareció una manera simple pero potente de integrar todo el trayecto que veníamos recorriendo con el aula. Preguntas de índole como “quien quiero ser como diseñadora” no hace falta que explique nuevamente lo importante que me parece en el proceso. En este caso lo que desbloqueó una interrogante nueva para mi fue la pregunta de si podemos pensar sin palabras, y la necesidad de catalogar todo con algún sello que indique qué es cada cosa, objeto, esencia. Entonces entendí que el verdadero desafío como diseñadores, reside en no descansar la cabeza, en seguir explorando nuevas maneras, caminos, espacios y desafiar constantemente la linealidad de la comprensión. 

Ya enfrentando la última clase que tuvimos pude continuar con este nuevo descubrimiento desbloqueado, hacia la reflexión de cómo pensar y seguir investigando nuevos escenarios con nuevas posibilidades.

En cuanto a las correcciones hechas hacia nosotros creo que tuvieron que ver necesariamente con una falta de detalle relevante de nuestra parte; y en base a lo que analizamos de los demás, creo que ha faltado reflexión más bien abstracta y justificada. 

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