Trabajo Individual | Clase 5 | "Evaluación" | Olivia Franci
Evaluación
‘Modos de Pensar’
En base a todo el trayecto recorrido a lo largo de este primer bloque de la materia puedo percibir, una apertura de mi parte a la hora de pensar ciertas cuestiones. No solo de percibir sino evaluar. Creo ya haber hecho presente con el grupo, o mismo en alguna entrada al blog, mi intuición de que no por casualidad aparece heurística en el programa hacia el final de la carrera. Esto lo siento por que, a partir de las prácticas que fuimos teniendo clase a clase, se fue rebelando, al menos para mi, dónde estamos parados hoy como diseñadores y, hacia dónde queremos ir antes de “salir a la vida profesional”. Esto último lo pongo entre comillas ya que la mayor parte de nosotros ya se considera con un pensamiento crítico de diseñador y ha trabajado apoyándose en él. De todas formas, creo que el momento de frenar y pensar en el trayecto recorrido y en cómo queremos abordar el que venga, es a buena hora y gracias a la “insistencia” de una materia, absolutamente necesario. Fructífero también. En un mundo (y profesión) donde todo avanza con la tecnología, tendencias y modos de trabajo nuevos, lo más lógico que nos pase creo yo, es completar tareas e ir fijando los objetivos que creemos necesitar para desarrollarnos profesionalmente y cumplir con lo que en nuestro imaginario debería ser un diseñador. Pero la fortuna que encontré a partir de las temáticas tratadas durante las clases, es entender que nada es y todo puede ser, de acuerdo a lo que dicte la intuición de uno (si es que este distingue cómo objetivar la misma). Un diseñador es más que sus referentes, aunque esta necesariamente atravesado por ellos; tras desarrollar un pensamiento de diseñador, uno puede diseñar sus propias maneras, ejes, parámetros, ideas, espacios y mundos. Asimismo, poder abstraerse de lo que esta ‘bien o mal’ para poder ver con los ojos que eligen a criterio. Estético, funcional, publicitario, etc… Pudimos compartir en grupo qué importante es nuestro desarrollo en una universidad como la FADU, dotada de variedad, movimiento y caos. Se me venia a la cabeza un ejemplo en esto del ‘pensar afuera de la caja’ y tiene que ver con las maneras de habitar y percibir en nuestra universidad. La lógica de que uno va a estudiar y se sienta en las sillas, toma apuntes, estudia de memoria, estudia únicamente la técnica que va a aplicar en el futuro a nivel profesional. En FADU esto, como tantas otras maneras “correctas” de hacer las cosas, se pone en cuestionamiento. Sea por una limitación física, económica o resolutiva, uno se sienta en el piso, en la mesa, se crean pseudo-coliseos de sillas apiladas para escuchar al docente. Se levantan las mesas para poder proyectar una imagen a modo pizarrón. Mi punto es que, constantemente se repiensa en términos de utilidad el espacio y se ponen en jaque las prácticas, las maneras decir las cosas (reconozco haber elaborado un vocabulario que, al cruzarme con un compañero de FADU, reconozco su procedencia o manera de pensar). Estoy agradecida a la materia y a la universidad por la formación y sobre todo por este momento para tomarnos el tiempo de identificar entonces: “quién es yo, qué diseñador quiero ser y cómo y por qué pienso”. Estas preguntas fundamentales tratan de todo, menos de obviedades.
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