Trabajo Individual - Clase 3 - Chiara Dall'Ongaro
Describimos al “típico modelo” estudiante de diseño de FADU. Mientras cada uno sumaba un rasgo descriptivo (probablemente propio) nos reíamos. Y si, como no nos vamos a reír. Todos nos sentimos identificados y representados por algún aspecto de él. Bueno o malo.
Del sujeto elaborado en clase admiro por sobre todo su capacidad de observación y análisis. En mi opinión la Facultad marca claramente un antes y un después en este aspecto. La práctica constante de observar y analizar al momento de encarar un proyecto ayuda a la mejora, progresiva, del nivel de profundización de las mismas. Otra capacidad que admiro es la de la constancia. El hecho de que haya que realizar avances de un proyecto clase a clase ayuda a dominar la voluntad y constancia personal. Un aspecto clave en este punto es el trabajo en equipo. Personalmente creo que el trabajo llevado a cabo por un grupo de personas contribuye positivamente en la manera de encarar un trabajo. Contrariamente al trabajo individual, en el trabajo en equipo uno se puede apoyar en el otro y viceversa. Por ende, la motivación a la hora de afrontar un proyecto se multiplica. Otro aspecto a destacar es el de la organización: habilidad desarrollada debido al trabajo clase a clase. Al tener tiempos de trabajo fuera de clase tan cortos, como lo son para la materia de diseño, de lunes a jueves y de jueves a lunes, la planificación y regulación son capacidades clave para afrontar la gestión de un proyecto. Por otro lado, se encuentran los factores ligados más a la parte creativa. El profundo grado de observación, heredado de la Facultad, ayuda a la visibilización de problemas. La capacidad de solución de los mismos se complementa con la virtud creativa e innovadora inherente al diseñador.
Sin embargo, también hay aspectos de todo lo que el diseñador conlleva que se rechazan. Por más de que haya un lado positivo en la exigencia clase a clase como lo es el de educar la voluntad y la constancia, el constante avance de un proyecto, requiere de mucho esfuerzo y tiempo, sacrificando, como consecuencia, de manera recurrente planes y salidas por fuera del ámbito.
El personaje creado presenta diversas características que pueden ser consideradas como rasgos modélicos. Por un lado se encuentran las capacidades. Podría decirse que a éste le interesa la novedad. La búsqueda por lo nuevo y su capacidad de innovación están intrínsecamente relacionados. También la capacidad de solucionar problemas, a partir de la previa observación y análisis de un fenómeno determinado. A su vez, la capacidad de trabajar en equipo en donde se dan situaciones de colaboración e intercambio tanto en ideas de diseño como en soluciones de problemas.
Por otro lado presentan características conductuales similares como la acción de anteponer la elaboración de un proyecto a un plan que se encuentre por fuera del mismo. El acto de realizar determinada acción o tomar alguna decisión de manera impulsiva y lanzada está relacionado a su carácter autodidacta. Como por ejemplo, en mi caso, crear una prenda de ropa: ante un estímulo percibido, mi primer instinto es realizar algo por mi cuenta.
A su vez comparten valores como el esfuerzo, la voluntad y la constancia. El estilo de vida que requiere el rol de un diseñador influye directamente en estos valores.
De estos rasgos modélicos mencionados identifico en mi misma, primeramente, la organización, constancia y voluntad como capacidades heredadas. Por más de que siempre fueron características propias, la Facultad ayudó a “educar” de alguna manera a las mismas: el gran caudal de trabajo por fuera de clase tiene infiere en la puesta en práctica de estas capacidades y su desarrollo y avance. También reconozco el carácter autodidacta como heredado. Desde chica tengo el impulso a desarrollar por mi cuenta algo que quiero. Esto lo relaciono con la capacidad de solución de problemas: si un diseñador percibe un problema, éste lo inquieta y no lo deja pasar. Al ser autodidacta tiene como primer instinto o impulso intentar solucionarlo. También distingo el nivel de observación y análisis como práctica y hábito inculcado por la Facultad. Por otro lado, distingo como una conducta rechazada el acto de anteponer la realización de un proyecto a otro plan que forme parte de la vida personal. Es algo que me supone cierta resistencia porque el proyecto es de alguna manera una obligación ya que es de carácter institucional, con entregas clase a clase, que se tienen que cumplir.
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