Trabajo Individual | Clase 2 | Chiara Dall'Ongaro
Me cuesta reconocer mis propios referentes. Aquellos que me guiaron o acompañaron, quizás, a lo largo de la carrera, de cada trabajo, de cada idea y frustración. Familia, amigos, artistas, diseñadores, y hasta emprendimientos.
A lo largo del día, me di cuenta cómo estas personas, quizás hasta la mayoría, me condicionaron más de lo que me acompañaron.
Por un lado, los considero referentes porque realmente tengo a cada una de estas personas en mi cabeza a la hora de diseñar. Los reúnen distintos factores, desde lo más superficial y como el gusto del lenguaje visual y la estética, hasta lo más profundo como lo que repercute en mi tanto en lo social, en lo moral, en las emociones y sentimientos.
Por otro lado, me di cuenta que es muy débil el límite existente entre ser un referente en completa libertad o un referente que condiciona inconscientemente o conscientemente. La mayoría de mis referentes, me condiciona en los procesos de diseño y a la hora de tomar decisiones. Quizás en distintas medidas y en distintos momentos. Algunos más que otros y con otro nivel de importancia.
Esta reflexión vuelve a caer en mi, porque significa darme cuenta del peso que le pongo a la mirada del otro, que quizás no juzga, porque no sabe que es una referencia para mí, porque hasta quizás ni me conoce, pero se involucra en mis pensamientos y me condiciona. Me autocondiciono, porque a fin de cuentas, son presiones que uno se auto-impone para cumplir, a diseñar o ser de cierta forma, de la forma que eligen mis referentes. Yo elijo un referente, pero esa persona elige lo que yo voy a ser, hacer o diseñar. Creo que no puedo tener un referente y que su mirada sobre el mundo o sobre el diseño no me condicione. Creo que prefiero no tener referentes. Prefiero ser más yo, más libre.
Pensé que cada día era más libre, pero cada día descubro más limitaciones que tengo que romper.
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