Trabajo Individual | Clase 2 | Arturo Spano

 

“Condicionantes y referentes”

Trabajando en grupo sobre condicionantes y referentes pude rescatar muchas conclusiones interesantes que no había pensado antes.
En primer punto tomé 11 de mis principales referentes activos en la actualidad en el ámbito donde me encuentro más instruido, es decir la imagen en movimiento, el cine, el documental, etc.  Estos referentes fueron elegidos por la admiración que tengo con sus obras, con sus formas de pensarlas y de producirlas. Sorrentino, Mallick, Guzmán, Reygadas, Iñarritu, Ostlund, Lanthimos, McKay, Larraín, Kechiche, Soderbergh, son todos artistas que si bien tienen todos un punto en común, el cine, lo abordan y lo piensan de maneras distintas entre sí. Esto ya es algo interesante porque me hace ver que si bien uno puede tender a una determinada forma, también puede ser influido por una modalidad totalmente diferente. Mientras realizaba los ejercicios, tanto en grupo como de manera individual, tuve 3 pensamientos bastante reveladores.
El primero fue que los referentes, por lo menos desde una perspectiva individual, son también condicionantes para mí. Por qué? Porque creo que al uno sentirse tan cercano a una obra, a una imagen a un momento, termina siendo prácticamente imposible negar dichas influencias positivas. Es por eso que al hacerse imposible esta negación, termina siendo a la vez un condicionante. Es decir, que si bien la admiración cumple en mi un rol de inspiración, también lo hace como condicionante, al no querer ni poder salir de esos parámetros preestablecidos, por más amoldables que resulten.
El segundo fue la proyección y la imaginación a partir de integrar referentes de otras áreas a los míos. Por ejemplo, en la arquitectura. Me parecía muy interesante imaginar referentes del cine interactuando en obras y construcciones de los referentes de mis compañeros, y me era imposible no imaginar una narrativa en esos espacios. Si bien son referentes que no conozco, esta mezcla desde mi ignorancia en la arquitectura se me hacía muy interesante. Tal es así que para realizar el ejercicio de forma individual, hablé con un amigo arquitecto y le dije que me nombrara algunos de sus exponentes a partir de algunas palabras clave que yo pensé: practicidad, orgánico, mucho con poco, intuición.  Sus nombres fueron varios, y entre ellos decidí integrar a Eladio Dieste, Luis Barragán, Peter Zumthor, Kengo Kuma. La decisión fue primordialmente estética, sin conocer bien las escuelas o las teorías de trasfondo, pero imaginándolas adaptadas a piezas audiovisuales que me podrían llegar a impactar. Esto fue un buen punto. Investigar y consultar. El agregar una mirada externa más “profesionalizado” en un área donde yo no lo soy me sirvió para profundizar más en mis conceptos, pero a la vez para plantearme más preguntas. Qué se puede narrar acá? Y por qué no esto? Y por qué sí esto? Y este referente acá también funcionaría. Y sacando este referente y colocándolo en otra categoría con otro arquitecto también. Es lo que entonces hizo casi imposible que hubiera una única respuesta, sino que la que hay es porque en definitiva tenía que optar por una.
El tercero fue entender que la fuerza de un referente puede no situarse en su totalidad en su obra, es decir en una película o en una filmografía completa. Es mayor en mi los pequeños momentos que puedo rescatar en sus obras. Un plano, un gesto, una mirada, un silencio, el uso de una determinada música o motivo, el uso del color, el uso del tiempo en una secuencia, pueden llegar a ser mucho más influyentes en mí que una película entera y es por eso que los considero referentes, por haber marcado con tan poco pero a la vez con tanta precisión algo en mi forma de ver el cine. 
También me interesa pensar en cómo hay que absorber sutilmente a nuestros referentes, por lo menos en cuanto al cine. No dejarse obnubilar por sus obras porque puede ser contraproducente, como afirma Larraín y también lo hacía Buñuel: “hay que mantener los ojos vírgenes”. Si bien es algo muy difícil de llevar adelante, a la vez es una frase que me sirve de mucho a la hora de encarar mis proyectos. El estudio y la visualización sin una exacta medida de un referente puede volverse a la vez un condicionante sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, si estoy por filmar una escena, y elijo por un determinado encuadre, al estar tan empapado de referencias de información audiovisual en un punto no voy a saber si ese punto de vista o si esa decisión es propiamente mía, o es una recreación sin darme cuenta de algo que previamente ya vi. Por eso creo que a veces las referencias pueden resultar ser un arma de doble filo y hay que estar muy atento a su uso.
Hay varios términos utilizados en la facultad que puedo relacionar con la cuestión de condicionantes y referentes. Creo que la palabra “problematizar” siempre fue una palabra que usamos mucho a lo largo de la carrera y que siempre me obligó a no quedarme con la primera impresión de algo y basta, sino que me motivó a siempre preguntarme “por qué?”. Desde un punto de vista personal creo que el constantemente preguntarnos y problematizar siempre una obra, una teoría, un concepto, una idea, sirve siempre para llevarnos cada vez más allá y para crecer siempre tanto artísticamente como intelectualmente, como también creo para ayudarnos a formular nuestras propias ideas, nuestros propios conceptos y nuestras propios paradigmas.

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