Trabajo Individual | Clase 1 | Tatiana Avalos
¿Quién es yo? Es una de las preguntas que más nos cuesta responder. Si nos preguntan quién es nuestro amigo, madre o padre sabríamos responderlo tal vez mejor pero definirnos a nosotros mismos llevaría tiempo. Inconscientemente algo de autodefinirnos lo hicimos en clase aunque no era esa la consigna, estábamos proyectando características nuestras en otros. La búsqueda de nuestro yo es constante porque nuestro yo va cambiando siempre, nuestro yo de 5 años no es el mismo que de los 18 años o el de ahora. Incluso en un mismo período de tiempo podemos tener varios “yo”, tenemos un yo social, un yo mas íntimo y hasta un yo ideal que aspiramos ser. A veces preguntarnos “¿Quién es yo?” nos puede traer malestar y miedo cuando no sabemos qué contestar, pero además no saber la respuesta ¿puede ser también una crisis existencial?. De alguna manera sabemos quienes somos, tenemos “pistas”, primero que nada somos nuestro nombre y apellido, somos gustos (sea de música, películas, ropa, hobbies, etc.), somos lo que no nos gusta, somos lo vivido, lo deseado y emociones, pero es difícil ponerlo en palabras a la hora de escuchar o hacernos la pregunta “¿Quién es yo?”.
Tal vez el o los momentos para conocerse a uno mismo tienen que salir espontáneamente de uno, quizás es por eso que nos cuesta tanto responder cuando nos hacen la pregunta, estamos tan presionados a pensar en quienes somos que irónicamente olvidamos quienes somos. Esos momentos de introspección pueden aparecer en soledad o cuando estas haciendo algo y de repente tu mente hace un “click” y te das cuenta de muchas cosas. La respuesta a la pregunta “¿Quién es yo?” la sabemos y la llevamos con nosotros todo el tiempo hasta la vejez, solo que llega en ciertos momentos y es en esos momentos donde nos podemos llevar una gran sorpresa o no sobre quienes somos. Lo bueno es que a raíz de ya saber la respuesta, de estar conscientes de la respuesta, podemos hallar cierta harmonía interna y ahí tomar decisiones para nuestra vida, lograr alcanzar nuestras metas y que nos gustaría mejorar o no.
Las presunciones, las suposiciones o prejuicios que tenemos del otro son hábitos que tenemos los humanos, solemos juzgar o imaginarnos como es una persona sin antes conocerla. Tiene relación con la primera pregunta, es más fácil hablar del otro que de nosotros mismos. Nuestras presunciones salen a partir de nuestras experiencias, de lo vivido, a partir de eso pensamos o decimos tal cosa.
Inconscientemente cuando conozco alguien por primera vez tiendo a hacer un “escaneo” rápido de la otra persona para saber como es. Es como cuando escuchamos “las primeras impresiones importan”, a veces es acertado y a veces no pero sí recolectas un poco de información sobre cómo es. O también me suele pasar que tengo el “ojo clínico” y puede sacar una conjetura mas acertada del otro.
Tal vez el o los momentos para conocerse a uno mismo tienen que salir espontáneamente de uno, quizás es por eso que nos cuesta tanto responder cuando nos hacen la pregunta, estamos tan presionados a pensar en quienes somos que irónicamente olvidamos quienes somos. Esos momentos de introspección pueden aparecer en soledad o cuando estas haciendo algo y de repente tu mente hace un “click” y te das cuenta de muchas cosas. La respuesta a la pregunta “¿Quién es yo?” la sabemos y la llevamos con nosotros todo el tiempo hasta la vejez, solo que llega en ciertos momentos y es en esos momentos donde nos podemos llevar una gran sorpresa o no sobre quienes somos. Lo bueno es que a raíz de ya saber la respuesta, de estar conscientes de la respuesta, podemos hallar cierta harmonía interna y ahí tomar decisiones para nuestra vida, lograr alcanzar nuestras metas y que nos gustaría mejorar o no.
Las presunciones, las suposiciones o prejuicios que tenemos del otro son hábitos que tenemos los humanos, solemos juzgar o imaginarnos como es una persona sin antes conocerla. Tiene relación con la primera pregunta, es más fácil hablar del otro que de nosotros mismos. Nuestras presunciones salen a partir de nuestras experiencias, de lo vivido, a partir de eso pensamos o decimos tal cosa.
Inconscientemente cuando conozco alguien por primera vez tiendo a hacer un “escaneo” rápido de la otra persona para saber como es. Es como cuando escuchamos “las primeras impresiones importan”, a veces es acertado y a veces no pero sí recolectas un poco de información sobre cómo es. O también me suele pasar que tengo el “ojo clínico” y puede sacar una conjetura mas acertada del otro.
Cuando miramos, miramos algo en general. Creo que si tenes algo rondando en tu cabeza es ahí cuando empezas a prestar atención de una manera minuciosa o tal vez algo que te resulte atractivo y cautivante nuestra mirada puede ser apreciativa.
En este último párrafo estaba hablando de la resonancia y el pensamiento sin saberlo todavía. Ahora que lo leo me pregunto ¿sino hubiera sido por la clase, prestaría mas atención a mis pensamientos? ¿será que ahora todos pasamos a apreciar esa acción de otra manera?
N+
ResponderBorrarPara empezar la cursada sin saber bien el rumbo, la reflexión me parece muy acertada y profunda. Se mencionan dudas y verdades que todos alguna vez pensamos. La pregunta de "¿quién es yo?" ya de por sí es un fenómeno complejo la cual su respuesta lleva un proceso largo encontrarla. En esta ocasión, el discurso fue pertinentemente argumentado.